Poniendo nombre a los personajes

Los nombres son importantes. Los nombres dan personalidad, dicen algo de alguien, pueden tener un significado.
Muchos jugadores (y Directores de juego) dan poca importancia a este dato. Incluso usando el nombre como elemento gracioso y de chanza para usarlo en las partidas. Esto es cosa de jovenes y jugadores noveles más que de aquellos que ya llevamos un tiempo dándole a esto del rol y que nos tomamos las partidas de manera mas o menos serias, pero se puede encontrar de todo en cualquier grupo.


Ademas, observo que hay cierta aversión a los nombres españoles o españolizados. No pretendo incriminar a nadie de que no le gusten, es solo una observación. He de reconocer que algunos suenan horriblemente mal, pero no puedo dejar de sentir curiosidad por que la gente, en general, prefiere nombres extranjeros para sus personajes que nombres mas cotidianos, nombres antiguos, o nombres de personajes históricos españolizados. 


Es evidente que todo hay que ponerlo en su contexto, y que si mi personaje es un pirata del siglo XVII lo ideal seria escoger un nombre holandés, ingles, francés o del lugar donde perteneciera el barco, en lugar de llamarlo Rodolfo que no suena mucho a pirata y si a bandolero de la sierra granadina. Pero si mi personaje es un visigodo, prefiero llamarlo Ataulfo que Ataulf, por mucho que el segundo parezca mucho mas moderno y actual.


Una de las cosas en las que suelo emplear tiempo cuando preparo una campaña o partida de rol, es en buscar nombres para los diferentes personajes.
Es algo que me parece importante. Recuerdo que en mis ultimas campañas de Ars Mágica preparando la alianza en tierras transilvanas o en el norte de Europa, parte del tiempo de la creación la emplee en buscar nombres de las gentes de aquellos lugares. Si podía ser nombres antiguos, históricos, pero si no podía ser, me conformaba con nombres actuales, eligiendo los mas largo que veía.
Con los nombres de los lugares trabajo de igual manera, y el resultado es una amalgama de nombres (en ocasiones impronunciables), que dan color y crean atmósfera cuando estas jugando, pese a las lamentaciones de los jugadores de por que los personajes tienen nombres tan difíciles de pronunciar.


Todo esto son gustos personales claro, como muchas otras cosas. 

He de reconocer que tengo una especial predilección por los nombres españoles o españolizados cuando trabajo en creaciones propias. Puede que sea por que estoy un poco harto de tener que leer y usar nombres de lugares o nombres de personajes en ingles cuya traducción es una chorrada, o por la gran cantidad de este material que nos llega en ese idioma (y del cual me tengo que resignar). Pero como mis creaciones no suelen salir de la mesa de mi escritorio, o de mi mesa de juego, pues no hace mal a nadie.



Así pues, a continuación voy a exponeros unos cuantos nombres que me resultan realmente 

interesantes para usar en vuestras partidas cuando lo veamos adecuado. Muchos de estos nombres se usaban en España en antaño, y hoy en día por unas u otras razones ya no se utilizan, o estan en vías de desuso a favor de nombres mas modernos, como Elsa, Richard, Chus, o Chenoa, que por lo que he leído, suelen escogerse por que son mas rápidos de pronunciar que Roberto, Hípolito, o Anastasia (entre otras muchas razones, que podrían incluir la moda por la aparición de artistas o gente con nombres artísticos).

Nombres de Mujer

*A* Acacia, Afrodisia, Agapita, Aldonza, Altagracia, Ambrosia, Anacleta, Anastacia, Angustia, Aniseta, Apolinaria, Arcadia, Argentina, Arminda, Arsenia, Artemia, Aurea, Aureliana 


*B* Bacilinia, Balbina, Baldovina, Bartola, Benjamina, Berenguela, Bertilde, Brandina, Brigida, Burgundófora 

*C* Calista, Cancionila, Cándida, Canuta, Capitolina, Caracciola, Caridad, Carlina, Casiana, Casilda, Cayetana, Ceferina, Celmira, Cerapia, Cesárea, Ciriaca, Clemira, Cleofás, Cleofe, Cleotilde, Clodomira, Crecencia, Crecenciana, Crisanta, Cruza, Cupertina 

*D* Dalinda, Damasia, Dativa, Deidamia, Delfa, Demófila, Deodora, Deogracias, Desideria, Diega, Digna, Diogracia, Diosgracias, Domitila, Domitilia, Donaciana, Donatila, Doraliza, Dorila 

*E* Edevira, Eduviges, Efigenia, Elegia, Eleodora, Elodina, Elpidia, Elvira, Emelinda, Emeteria, Emigdia, Emilse, Enriqueta, Erasma, Ercilia, Ermelinda, Erundina, Escolástica, Estaurófila, Etelvina, Eudosia, Eufemia, Eufrasia, Eufrocina, Eulacia, Eulalia, Eulogia, Eutilia, Eutropia, Evarista, Exiquia

*F* Feliciana, Felicitas, Fidela, Fidencia, Filomena, Flora, Florentina, Florinda, Fortunata, Fraternidad, Fredesfinda, Fronilda, Fructuosa 

*G* Genoveva, Gertrudes, Gertrudis, Gregoria, Gumersinda 

*H* Heráclita, Herculana, Herencia, Hercilia, Herminia, Hermogenea, Higinia, Hogarita (u Ogarita), Honorata, 


*I* Iluminada, Indalecia, Inocencia, Irina, Irinea, Isaura, Isidora, Isolina 


*J* Jacinta, Jovita 


*L* Leona, Leonarda, Leoncia, Leopoldina, Libertad, Livia, Liboria, Librada, Ludovica,      Lugarda 


*M* Macaria, Marquesa, Matiana, Mauricia, Melitona, Mercedaria, Minervina, Modesta, Modestina, Molinaria, Mucia 


*N* Natividad, Nefer, Nemesia, Nepomucena, Nesle, Nicanora, Nicéfora, Nigia, Ninfodora 


*O* Octaviana, Odelinda, Ogarita, Olaz, Oliva, Olivia, Otilia 


*P* Pánfila, Pantaleona, Parmenia, Peregrina, Perpetua, Petrona, Petronila, Policarpa, Polonia, Práxedes, Presentación, Prepedigna, Primitiva, Prudencia, Prudenciana 


*R* Resurrección, Reducinda. Refugia, Remedios, Restituta, Romana, Romidia, Romilda, Rudecinda 

*S* Sandalia, Savina, Secundina, Segismunda,  Segundo, Serafina, Serapia, Serviliana,  Silveriana, Sinesia, Sinforosa, Sisebuta, Sixta, Suera 

*T* Tadea, Tecla, Telesflora, Telesfora, Teodolina, Teodulfa, Teotiste, Tiburcia, Toda, Tolentina, Toribia, Tranquilina, Trinidad 

*U* Ulpiana, Unisifora, Urraca, Uberlinda 


*V* Venancia, Violante, Visitación, Vistila, Vitalia 


*Z* Zenobia *Zenona, Zoila, Zoraida




Nombres de hombre:

*A* Abelardo, Abundio, Ademar, Advertano, Advíncula, Agapito, Agricol, Amable, Ambrosio, Anacleto, Anastacio, Anfiloquio, Aniseto, Antenor, Antolín, Alfaro, Aparicio, Apolinar, Apolinario, Arcadio, Artemio, Atanasio, Atenor, Aureliano, Aurelio, Austringiliano 


*B* Baldomero, Baltasar, Balvino, Belidoro, Benicio, Benigno, Beraquisio, Berengario, Berenguer, Bernabé, Bernardino, Bibiano, Blas, Borgoño, Braulio, Brígido, Buenaventura 


*C* Calasancio, Calixto, Cancio, Candido, Cantalicio, Canuto, Casildo, Casimiro, Casio, Cecilio, Ceferino, Celedonio, Celestino, Celso, Cenobio, Cesáreo, Ciriaco, Claro, Clelio, Climaco, Clodoaldo, Clodovaldo, Clodomiro, Conrado, Cosme, Crescencio, Crisólogo 

*D* Dalmiro, Dámaso, Delfín, Delfo, Delio, Dermidio, Desiderio, Diaco, Domitilio, Domitilo, Donaciano, Donato 


*E* Eduviges, Elacio, Eladio, Eleodoro, Eleuterio, Eliodoro, Elpidio, Elvio, Epifanio, Epimenio, Ercilio, Espiridión, Especioso, Eufemiano, Eufemio, Eufrasio, Eulogio, Eusebio, Eustaquio, Eutimio, Evaristo, Eutropio 


*F* Fadrique, Fausto, Febronio, Feliciano, Felisardo, Fidencio, Fierabando, Filemón, Filomeno, Florencio, Florentino, Frígido, Froilán, Fructuoso, Fulgencio 


*G* Gabino, Gavino, Genaro, Germinal, Gervasio, Gregorio, Gumersindo 


*H* Heliodoro, Heraclio, Heráclito, Herculano, Heriberto, Hermenegildo, Hermías, Herminio, Hermógenes, Hierónides, Higinio, Hilarión, Hipólito, Honorato 


*I* Ildefonso, Indalecio, Inocencio, Ireneo, Irineo


*J* Jacinto, Jacobo 


*L* Laurentino, Lauro, Lázaro, Leoncio, Leonello, Leonidas, Leopoldo, Liborio, Librado, Lisandro, Lizardo, Longino, Lucrecio, Ludovico 

*M* Macario, Mamerto, Mansón, Marcial, Marcindo, Mardoqueo, Medardo, Melitón, Merenciano, Milciades, Modestino, 

*N* Nabora, Nemesio, Neófito, Nepomuceno, Neptalí, Nicandro, Nicanor, Nicasio, Nicéforo Nicomedes, Nolasco, Norato, Normando 

*O* Onesimo, Ordoño, Orfilio , Oswaldo.

*P* Paciano, Pancracio, Pánfilo, Pantaleón, Pascasio, Pastor, Patrocinio, Petronio, Perseo, Pilaro, Pioquinto, Policarpo, Pompeyo, Pomposo, Práxedes, Preveterio, Primitivo, Prudenciano, Prudencio 

*R* Raimundo, Ranulfo, Recaredo, Regalado, Reposiano, Restituto, Reufa, Rogelio, Rosendo, Rudecindo, Rufino, Ruperto 

*S* Sandalio, Saturnino, Secundino, Segismundo, Segundo, Serafín, Serapio, Severo, Seveso, Sindulfo, Sinforiano, Sisebuto, Sixto, Sofanor, Suero, Suplicio 


*T* Telésforo, Teobaldo,  Teseo, Toribio, Tiburcio, Trifón, Tristán, Tubal, 

*U* Ubaldino, Ubaldo 


*V* Valeriano, Venancio, Victoriano


*W* Waldino, Wenceslao, Werino, Wilfredo 

*Z* Zacarías, Zenón, Zoilo




¿Como usar estos nombres?

Como he dicho al inicio de la entrada, los nombres me parecen importantes, y darle el nombre apropiado a un personaje no consiste en coger el nombre que mas te guste o el mas largo de pronunciar y escribirlo junto a unas características escritas a lapicero.


Cuando le pongo un nombre a un personaje pienso en que nombre es adecuado para ese personaje. Un nombre como Urraca era un nombre nobiliario pero tambien suena a algo huraño, retorcido y arrugado, por lo que me parecería correcto tanto ponérselo a una Dama de alta alcurnia, la esposa de un conde o una vieja arrugada con fama de bruja.


Con otros personajes es mas fácil, un caballero por ejemplo podría tener muchos nombres adecuados, pero el nombre podría darle personalidad y el nombre de Teobaldo suena mas solemne que Gabino.


No hace falta pasar mucho tiempo haciendo este ejercicio, en realidad, los nombres vienen solos (o deberían venir), y solo hay que pensar un poco para intuir cual es el nombre perfecto. Esto no es como ponerle el nombre a un hijo, ni mucho menos.


Nombres familiares


En ocasiones, las familias tienen una costumbre de poner el mismo nombre del padre al primer hijo varón. Esta repetición del nombre Padre/hijo no crea problemas debido a los apellidos, pero en épocas pasadas esto podría haber causado problemas de confusión. En cambio, la continuidad de un nombre familiar existía.


Las familias, clanes y linajes se identificaban por los nombres de la casa a la que pertenecían (Casa de los Aragón, Casa de los Trastamara, Casa de los Luna).
En otras ocasiones, la identificación familiar se realizaba añadiendo el nombre del padre tras el nombre del hijo añadiendo una terminación en el nombre (llamados patronímicos). Por ejemplo, aquí en la península esa identificación se realizaba añadiendo "ez" al nombre del padre (Enriquez es hijo de Enrique; Martinez hijo de Martín; Sanchez hijo de Sancho, etc.), nombre que se añade tras el nombre principal de la persona.
En otras culturas, como la nórdica, el nombre personal se completaba diciendo el nombre del padre y añadiendo al final sson si era varon, y dottir si era hembra de modo que Yngwe Gilsursson y Jorunn Gilsurdöttir eran hermanos.


En España el uso de los patronímicos se uso hasta el siglo XVII cuando se elimina en el concilio de Trento, aunque la regulación de los apellidos tal y como la conocemos hoy en día no llegará hasta 1870.

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